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Ultraprocesados no lo llamemos comida

Los ultraprocesados están por todas partes. Durante las últimas décadas, su disponibilidad y asequibilidad ha aumentado de manera explosiva e intencionada, primero en países de altos ingresos y después en el resto.

Thursday, 01 de February de 2024

Por GaiaPacha

En Estados Unidos, y también en el Reino Unido, alrededor del 60% de la ingesta calórica proviene ya de productos ultraprocesados. Pero ¿qué son estos alimentos? ¿Y cuál es su efecto en la salud? Bollería, refrescos, galletas, nuggets, platos precocinados, postres lácteos… Todos son productos elaborados predominantemente (o por completo) a base de ingredientes industriales y que contienen pocos (o ningún) alimento natural. Por ello, suelen tener una densidad calórica alta (por su cantidad de azúcares y grasas) y una calidad nutricional baja (muy poca cantidad de proteína o micronutrientes). El término de ultraprocesados fue utilizado, por primera vez, por Carlos Monteiro en 2009. Se define a los ultraprocesados como “formulaciones industriales producidas a partir de sustancias obtenidas de alimentos o sintetizadas”. Normalmente contienen poco o nada del alimento intacto, están preparados para consumir directamente o calentar, y son ricos en grasas, sal o azúcares. A esto se suma su enorme rentabilidad. Los ultraprocesados tienen una prolongada vida útil y un coste de producción muy bajo. De hecho, la producción de ultraprocesados se ha convertido en una de las actividades comerciales más lucrativas y de mayor crecimiento. ¿Cuál es su efecto en la salud? Los datos científicos sobre el efecto perjudicial de los ultraprocesados son claros. Son cientos los estudios que han observado una asociación entre el consumo de estos productos y un mayor riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y también de muerte prematura. Un editorial publicado recientemente por Miguel Ángel Royo-Bordonada y Maira Bes-Rastrollo en Gaceta Sanitaria sintetiza esta evidencia. Además de estos efectos, un estudio reciente realizado en casi 200.000 adultos del Reino Unido ha concluido que los ultraprocesados también incrementan la mortalidad por ciertos tipos de cáncer, sobre todo el cáncer de ovario en mujeres. Y este no es el primero: el año pasado, una investigación realizada en Estados Unidos relacionaba los ultraprocesados con el cáncer colorrectal. A esta creciente evidencia se suman los hallazgos sobre la salud mental. Hay estudios que sugieren hipótesis adicionales, relacionadas con alteraciones de las señales de saciedad, desequilibrios en la diversidad y composición de la microbiota intestinal, o con los efectos proinflamatorios y prooxidantes de los ultraprocesados. Al nutrirse con conciencia, podemos determinar que comer es mucho más que un placer y una necesidad: la dieta y los hábitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud pública que más puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de cáncer hasta la diabetes. Un buen hábito de alimentación nos ayudará a conocer mejor la importancia de esta y a derribar la mala ingesta de alimentos, previniendo enfermedades y promoviendo una mejor salud para todos. ¿Quieres que te prepare una versión resumida y divulgativa de este texto, lista para usar en un artículo o presentación sobre alimentación saludable? Al nutrirse con conciencia, podemos determinar que comer es mucho más que un placer y una necesidad: la dieta y los hábitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud pública que más puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de cáncer hasta la diabetes. Un buen hábito de alimentación nos ayudará a conocer mejor la importancia de esta y a derribar la mala ingesta de alimentos, previniendo enfermedades y promoviendo una mejor salud para todos.

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